martes, 9 de noviembre de 2010

La Reurbanización de El Silencio

          El racionalismo entra en Venezuela hacia los años treinta, como en toda latinoamérica, como un estilo más que le llegó "de fuera". En medio de un panorama arquitectónico dominado por el eclecticismo, destacaron algunos edificios, de carácter escolar, donde se hacía ver la asunción del "estilo internacional". Tal es el caso del Liceo de Caracas (1936) de Cipriano Domínguez, el Ministerio de Educación (1938) de Guillermo Salas, o la escuela Gran Colombia (1939) de Carlos Raúl Villanueva.




          El desarrollo de la industria petrolera en este período provoca un crecimiento acelerado de la población urbana y, con ella, del entramado arquitectónico sobre el viejo trazado urbano de las ciudades.

          Al caos de este crecimiento se le pretende dar solución a finales de los años treinta, con la proyección de un plano regulador que se aprueba en 1939, y que busca modernizar a Caracas: conservación y fomento de los organismos urbanos vitales, zonificación de unidades vecinales, redistribución de los espacios verdes con una concepción de área de recreo, y conexión de todos ellos entre sí a través de un moderno trazado vial.




          La gran figura de todo este período fue el arquitecto venezolano Carlos Raúl Villanueva (1900-1978). De su abundante obra sobresalen la urbanización El Silencio (1943). 



         Diseñada en 1941, la Reurbanización de El Silencio aborda el tema, para entonces inédito, de la vivienda de interés social y de alta densidad. La obra marca el inicio del proceso de urbanización en Venezuela y constituye el primer ejemplo de un conjunto urbanístico instalado en el centro geográfico de la ciudad moderna. El planteamiento urbano se desarrolla sobre la retícula geométrica propuesta, dos años antes, por Maurice Rotival para el mismo sector y que consistía en el conjunto ceremonial del Capitolio, transformando la idea original de instalar en este lugar los poderes públicos y representativos del Estado y el Cenotafio conmemorativo de El Libertador, por un uso de vivienda multifamiliar coherente con la política democrática, amparada bajo el eslogan: "Educación, Vivienda y Salud".


          Para la composición del conjunto y la definición del espacio urbano Villanueva asumió muy estrictamente las premisas establecidas por la Comisión Metropolitana de Urbanismo, dejando una amplia Plaza Central que luego se denominaría "Rafael Urdaneta" y posteriormente "O'Leary". Desde allí se aseguraba la salida hacia Catia y hacia Antímano, y se perpetuaba para el futuro el escenario de la ciudad moderna a partir del amarre que, con la Avenida Bolívar, se establecía entre el Parque de El Calvario y el Bloque 1 como telón de fondo, y el Parque de Los Caobos como remate opuesto del conjunto. Villanueva respondió con el planteamiento urbanístico a la condición geográfica de Caracas, respetando la conformación de la colina.

          La Reurbanización de El Silencio se estructura en siete bloques de distintas dimensiones. El Bloque 1 (el de mayor altura) equivale al telón de fondo y culmina el eje de la Avenida Bolívar. Los Bloques 2 y 3 se disponen simétricamente a ambos lados de la Avenida Bolívar dando paso a la vialidad subterránea. Los Bloques 4 y 6 cierran lateralmente y dan escala a la Plaza O'Leary; el Bloque 5 está desarrollado en terrazas y demarca una expresiva calle curva y ascendente, mientras el Bloque 7 se extiende perimetralmente sobre un patio y antecede a la Plaza Miranda.


          Las unidades de vivienda se van encadenando a través de núcleos centrales de circulación, y se vuelcan en su funcionamiento interno hacia los espacios posteriores o patios de juegos. Los apartamentos constituyen la aplicación de una serie de criterios funcionales que Villanueva tendrá la oportunidad de desarrollar años más tarde en las viviendas multifamiliares de alta densidad. Protección solar, ventilación cruzada, zonas sociales, privadas y de servicio, constituyen una serie de planteamientos básicos relacionados con la vivienda moderna.


          El Silencio es un ideal realizado para recibir la brillante luz del trópico y a la vez resguardar a los habitantes de las lluvias torrenciales y de los vientos desconsiderados a través de sus galerías y corredores. Villanueva crea una ciudad caraqueña con la intención de favorecer la calle aporticada y trasciende las razones climáticas en una obra en la que priva el criterio cultural. La galería cristalizaba el deseo de recuperar la calle aporticada como un desiderátum de las Leyes de Indias, las cuales normaron desde los tiempos de la conquista española todo el crecimiento de las ciudades latinoamericanas.


 


4 comentarios:

  1. Riotakum: Excelente página varón, no la había visto hasta ahora encontre lo que necesitaba, excelente...Je,je,je

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  2. que bueno espero este año continuar con la labor y bueno se acepta informacion para publicar cualquier cosa o informacion q quieran compartir pues bienvenido mandalo al correo para evaluarlo y publicarlo

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  3. gracias por la información de casualidad saben donde puedo conseguir los planos en formato autocad?

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  4. muy buena información, me sirve para mi exposición :)

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